La sastrería

Rue de la Montagne 30
Rue de la Montagne 30

La postal de hoy nos traslada a inicios del siglo XX, muy probablemente antes de 1914, frente a una sastrería en pleno centro de Charleroi, en Bélgica. Es una postal publicitaria y el nombre de la sastrería, “à la coupe parisienne” (el corte parisino), no puede dejar de traernos a la memoria otra sastrería que había abierto sus puertas en el Madrid de 1890 y que vendía trajes de corte inglés.

A escasos 100 metros de nuestra sastrería, subiendo por la rue de la Montagne, al llegar al boulevard Audent, se encontraban los flamantes grandes almacenes “Le palais de L’Industrie”. No lejos de allí estaban también los almacenes Raphäel. Son años de bonanza económica en Charleroi y las galerías comerciales son reflejo de este momento.

El comercio contiguo a “à la coupe parisienne” alberga un negocio de filatelia. Se llama “Les timbres d’or” (los sellos de oro) y el rótulo sobre su escaparate nos garantiza que “nos primes sont les plus belles”. Los llamados “timbres-primes” (sellos-prima) eran unos cupones o sellos que se recibían al comprar algo y que se iban pegando pacientemente en un álbum. Al completar dicho álbum, este podía ser intercambiado por algún tipo de premio (la prima). Una forma de fidelización de la clientela que seguro que muchos habréis conocido y que aún hoy sigue vigente de alguna forma.

A la puerta de la sastrería posa la plantilla en pleno. Seguramente que no falta el propietario, el señor Louis Bailly, y ahí tenemos, cómo no,  a un caballero con su cinta métrica al cuello dejándonos claro que esto es una sastrería como Dios manda. Faltaría más.

La foto está firmada en el extremo inferior izquierdo, aprovechando la perspectiva del bordillo de la acera por G. Onkelinx, ¿conseguiremos desvelar algún dato sobre este fotógrafo? Lo veremos luego.

Firma de G. Onkelinx & Cie en la postal
Detalle de la postal

Existen varias fotos de antes de la Guerra (1914-1918) con otras perspectiva de la misma rue de la Montagne, incluyendo la sastrería de Monsieur Louis Bailly.

En primer plano tenemos el Bazar du Livre y a su lado el café con billar Le cheval arabe, que en 1912 sería transformado en el cine-teatro Cinéma de la Montagne, uno de los primeros de Charleroi.

Rue de la Montagne – Charleroi

Aquí tenemos otra vista más de la misma calle, esta vez el Cheval Arabe ya ha desaparecido.

Rue de la Montagne – Charleroi
Rue de la Montagne – Charleroi

Y llegó el año 1914 y con él la guerra. Entre el 21 y 24 de agosto de 1914, Charleroi fue el escenario de intensos enfrentamientos entre fuerzas alemanas y  francesas en las primeras semanas de la Primera Guerra Mundial.

Las fuerzas alemanas se dirigían hacia Francia como una apisonadora y el ejército francés intentaba detener su avance en territorio belga, aplicando la por entonces vigente estrategia del “ataque a ultranza“, que pronto se demostró totalmente inadecuada para este tipo de guerra que acababa de estallar en el corazón de Europa. Únicamente en el día 22 de agosto, se calcula que murieron entre seis y siete mil soldados franceses en Charleroi y alrededores.

Por su parte, el ejército alemán, obsesionado con la posibilidad de encontrar una ciudad llena de franco-tiradores, destruía e incendiaba edificios de forma sistemática para asegurar su avance. En escasos tres días que duraron los combates, más de 150 edificios de Charleroi quedaron reducidos a escombros. Las localidades cercanas no corrieron mejor suerte.

El autor de la foto de hoy, G. Onkelinx, inmortalizó en varias otras postales que podemos encontrar en internet muchos de estos estragos causados en numerosos edificios comerciales, incluyendo algunos de la rue de la Montagne.

Los grandes almacenes Raphäel en Charleroi - 1914 - Foto G. Onkelinx
Los grandes almacenes Raphäel en Charleroi – 1914 – Foto G. Onkelinx

 

Le palais de L'Industrie en ruinas - 1914 - Foto G. Onkelinx
Le palais de L’Industrie en ruinas – 1914 – Foto G. Onkelinx

 

Rue de la Montagne 1914
Rue de la Montagne 1914

 

Una vez tomada la ciudad, el general alemán Max von Bahrfeldt alega ante una delegación de representantes encabezada por el alcalde de Charleroi, que sus soldados han sido atacados por civiles y que por tanto, la ciudad será reducida a cenizas si no recibe inmediatamente unas exorbitadas reparaciones de guerra.

Los alemanes exigen inicialmente 50 millones de francos belgas, para finalmente aceptar recibir 10 y una interminable lista de víveres, vehículos y combustible que son requisicionados urgentemente en Charleroi y alrededores. En una ciudad en ruinas y repleta de cadáveres, se consiguen reunir en pocas horas 2 millones y el compromiso de un pronto pago del resto. Es el tratado de Couillet, que salva a Charleroi de la destrucción total. Si el precio pagado parece altísimo, las requisiciones, los saqueos, la destrucción, muertes y abusos no han hecho mas que comenzar. La población civil quedará a expensas del hambre y bajo la ocupación alemana durante cuatro largos años. El general Max von Bahrfeldt, será juzgado in absentia por un tribunal belga en 1925 y condenado a muerte por las atrocidades cometidas en Charleroi. Por supuesto, salió totalmente impune.

Poco más he podido saber de la suerte que corrió la sastrería del señor Bailly, aparte de que el edificio donde se encontraba sigue en pie y de que la rue de la Montagne sigue siendo una calle comercial de las más animadas de Charleroi. Aunque las tiendas que podemos encontrar hoy son las mismas que en cualquier calle céntrica de casi medio mundo: Zara, Springfield, C&A…

¿Y el fotógrafo? Monsieur G. Onkelinx ¿Nos hemos olvidado de él? En absoluto, el siguiente post le irá dedicado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *