La lechera y su perro de tiro

Lechera flamenca con su carro
Lechera flamenca con su carro

La postal de hoy nos trae a una lechera flamenca con su perro de tiro y su carro cargado de lecheras.

El uso de perros como animales de tiro fue extremamente común en la Bélgica de finales del XIX y principios del siglo XX. En esta excelente página, encontramos infinidad de detalles sobre el asunto. Por sólo citar algunos, sin entrar a traducir la totalidad de la página, citar que a inicios del siglo XX, Bélgica contaba con nada menos que 150.000 perros de tiro. Lecheras, lavanderas, vendedores de fruta y verdura, vendedores ambulantes en general… todos recurrían a la docilidad y a fuerza de una raza que fue fruto de años de cruces y selecciones: el mastín belga.

Este extracto del suplemento literario del Le Figaro del 17 de agosto de 1907 nos da cuenta de cómo en aquel año se acababa de fundar en Bélgica un club para la mejora y protección del perro de tiro, club que contaba con el apoyo de las más altas personalidades, incluyendo el príncipe Alberto.

Le Figaro. Supplément littéraire du dimancheLe Figaro. Supplément littéraire du dimanche
Source: gallica.bnf.fr

Buscando una forma rápida, discreta y eficaz de desplazar sus ametralladoras en el campo de batalla, el ejército belga recurrió a partir de 1911 al mastín y durante la Primera Guerra Mundial, el mastín belga llegó a ganarse el sobrenombre de “perro de ametralladora”, le chien de mitrailleuse.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, Bélgica era el país más industrializado y densamente poblado de Europa. Nada menos que el 78% del trigo que se consumía en el país era importado. Con este escenario, la invasión por parte del ejército alemán de la casi totalidad del territorio belga junto al bloqueo a los aprovisionamientos por parte de la marina británica, relegaron a la población civil a una penosa situación de hambruna. Cabe recordar que Bélgica era un país neutral, con lo que la situación de injusticia que se percibía a nivel mundial era aún mayor. De hecho, las historias de abusos alemanes sobre los belgas fueron usadas como elemento de propaganda anti-germana por parte de británicos y estadounidenses.

Poor little Belgium
Poor little Belgium

Ante esta situación de hambruna, un pequeño grupo de diplomáticos, representantes de países neutrales, empezaron a poner en marcha en Bruselas los llamados “Comités de Secours et d’Alimentation”. El primero fue el de Bruselas, pero pronto les siguieron otros por todo el país.

La creación del CNSA
Creación del Comité Nacional de Ayuda a la Alimentación

Los principales países neutrales representados en Bélgica en aquellos momentos eran Estados Unidos, los Países Bajos y España. Pues bien, nada menos que un marqués español, el ministro plenipotenciario marqués de Villalobar fue uno de los principales promotores de este movimiento humanitario. Aprovechando sus contactos con alemanes y aliados, actuó como verdadero funambulista de la diplomacia mediando entre ambos bandos con el fin de aliviar las condiciones de vida de la población civil belga. Fue bajo el auspicio de estos tres embajadores que surgió la “Commission for Relief in Belgium” o CRB.

La CRB fue un organismo supra-nacional, una especie de ONG de hoy en día. El embajador estadounidense, Whitlock, el representante de los Países Bajos, Van Vollenhoven junto al marqués de Villalobar, consiguieron otorgar una especie de protección consular a todos los alimentos que consiguieron hacer llegar a Bélgica, de forma que no fuesen ni bloqueados por los británicos ni confiscados por los alemanes y así poderlos hacer llegar a la población civil:

Con la entrada de Estados Unidos en el conflicto mundial en 1917, la gestión de la ayuda humanitaria quedó en manos de españoles y holandeses: el llamado “Comité Hispano Neerlandés para la protección del abasticimiento”.

Cartilla de racionamiento del Comité Hispano Neerlandés
Cartilla de racionamiento del Comité Hispano Neerlandés

¿No nos estaremos alejando un poco de la historia de nuestra postal de hoy?

Dejadme concluir mencionando que si en España no le hemos dedicado ni calles ni monumentos al marqués de Villalobar, en Bélgica le nombraron “citoyen d’Honneur” de Bruselas, Lieja y Amberes. El marqués de Villalobar tiene calle en Bruselas, busto en el Senado belga, una placa en su antigua residencia (justo delante del actual edificio del Berlaymont), una orquídea que lleva su nombre… en fin.

Un escritor norteamericano, Walter Alden Dyer, escribió en 1915 un libro destinado a recolectar fondos destinados a la Commission for Relief in Belgium de la que antes hablábamos. Este libro narra la historia de un mastín belga que en tiempo de paz trabajaba como perro de tiro transportando productos de la granja, pero que al llegar la guerra es requisicionado por el ejército belga para servir como chien de mitrailleuse. Podéis encontrar una versión digitalizada de Pierrot dog of Belgium en esta página. Os dejo debajo la dedicatoria.

Dedicatoria del libro Pierrot dog of Belgium
Dedicatoria del libro Pierrot dog of Belgium

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