¡Feliz año!

Xmas19

La primera entrada de este 2.016 nos trae esta felicitación de Feliz Año. Se trata de una postal en francés, como podéis ver, impresa por EAS, que fue una importante casa alemana de edición de postales. El hecho de que sea una postal de factura alemana, tal vez explique que los niños vayan repartiendo flores ni más ni menos que a lomos de un dirigible o Zeppelin, ¡si les viesen sus padres!

Al final de este post, he añadido todas las postales que he encontrado en mi pequeña colección de lo que hoy vendríamos a llamar Christmas: felicitaciones de Navidad y Año Nuevo. Son casi todas de principios del siglo XX y las he ido escaneando con paciencia. Espero que os gusten.

Como curiosidad histórica, estas postales son de un tiempo en el que, países como Rusia, Bulgaria, Rumanía o Grecia, seguían usando el calendario juliano. Las iglesias ortodoxa y copta continúan usando hoy día este calendario para su liturgia, lo que explica que la Pascua católica y ortodoxa difieran en fechas, o que la iglesia ortodoxa celebre su Navidad hacia el 6 de enero.

Básicamente, el calendario juliano – que debe su nombre a Julio César – estimó la duración del año solar en 365 días y cuarto. Lo que hacía que cada cuatro años hubiese que añadir un día al año, dando lugar al año bisiesto. Hubo que esperar hasta 1.582 para que el papa Gregorio XIII, seguramente preocupado por lo que le decían los estudiosos del tema, tomase cartas en el asunto.

El problema era que la duración del año solar no era exactamente de 365,25 días, si no 365,242189 días. Esa diferencia de algunos decimales, en los más de mil años que llevábamos con el calendario juliano, hacían que en 1.582 llevásemos ya 11 días de desfase entre el calendario oficial y el solar. Hubo que ajustar la fecha y cambiar la regla de un bisiesto cada cuatro años por una un poco más enrevesada, pero que permitía minimizar el desfase entre el ciclo de rotación terrestre alrededor del sol y el calendario oficial. La regla quedaba algo así:

La duración básica del año es de 365 días; pero serán bisiestos (es decir tendrán 366 días) aquellos años cuyas dos últimas cifras son divisibles por 4, exceptuando los múltiplos de 100 (1700, 1800, 1900…, que no serán bisiestos), de los que se exceptúan a su vez aquellos que también sean divisibles por 400 (1600, 2000, 2400…, que serán bisiestos).

Los primeros países en adoptar este nuevo calendario fueron, claro está, los católicos (entre ellos España, Italia y Portugal) que seguían lo que dictaba el Papa de Roma, y así pasamos como por arte de magia del jueves 4 de octubre de 1582 al viernes 15 de octubre de 1.582. Otros países, como la protestante Inglaterra, tardaron hasta 1.752 en adoptar el calendario gregoriano, y como decíamos al inicio de este post, hubo casos de países profundamente ortodoxos que no lo hicieron hasta inicios del XX, siendo Grecia el último país en adoptar el citado calendario en 1.923.

Ya sea con un calendario o con otro, en el inicio de este año bisiesto, me gustaría desearos un muy feliz 2.016.

¡Feliz 2.016!

 

 

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